Los hijos de las tinieblas – José Antonio Cotrina

Los hijos de las tinieblas

  • Título: Los hijos de las tinieblas (El ciclo de la Luna Roja nº 2)
  • Autor: José Antonio Cotrina
  • Año: 2018
  • Género: Fantasía juvenil, Fantasía
  • Precio: 18,46€ (papel) / 4,50€ (ebook)

«¿Monstruos? No. No somos monstruos. Somos milagros».

Extraído de Los hijos de las tinieblas

Los hijos de las tinieblas es la segunda novela de la trilogía El ciclo de la Luna Roja. La primera parte me gustó mucho y tenía muchas ganas de leer esta. He de decir que, aunque las expectativas estaban muy altas, Cotrina las supera con creces.

Si no habéis leído la reseña que hice de la primera novela, La cosecha de Samhein, la podéis encontrar aquí. Allí también encontraréis una breve biografía del escritor y otras de sus obras. Como creo que ya comenté en esa reseña, El ciclo de la Luna Roja se publicó en un primer momento a través de Alfaguara, Círculo de Lectores e Hidra, pero la edición que he leído, y que reseño, es la autopublicada que José Antonio Cotrina sacó el año pasado en colaboración con Gabriella Campbell y con la ilustración de portada de Libertad Delgado (por cierto, en la reseña de la primera novela creo que no puse enlace a la obra de Libertad, que es preciosa; así que aquí dejo un enlace a su página de DeviantArt por si le queréis echar un vistazo a sus ilustraciones).

Sinopsis

La segunda entrega de una aventura apasionante

Rocavarancolia ya ha demostrado lo cruel que puede ser, pero eso no va a detener a los cosechados. No piensan rendirse.

Ahora tienen la magia de su parte y ha llegado la hora de tomar la iniciativa. Van a explorar la ciudad. Van a arrancarle sus secretos. Y no habrá vampiro ni hechicero ni criatura alguna que los detenga.

Mientras tanto, un mal más antiguo que el propio reino despierta entre las ruinas.

La Luna Roja se acerca. ¿Podrán la amistad y el amor protegerlos de lo que espera?

Análisis

Los hechos que se narran en esta segunda novela empiezan unas semanas después del final de la primera, pero en lugar de empezar con explicaciones o resúmenes, lo primero que el lector encuentra es una escena de acción desbordante que el autor intercala en algunos momentos con resúmenes breves para explicar lo ocurrido durante esas semanas (antes de eso hay un pequeño prólogo donde se recuerda de manera muy rápida lo ocurrido en la primera novela, por si el lector no se acordaba demasiado). Por lo tanto, nada más empezar a leer la lectura ya atrae, porque enseguida el lector se ve sumergido en la acción. La narración es rápida y ágil a lo largo de toda la novela, con descripciones justas, breves y necesarias, y con algunas explicaciones del pasado de Rocavarancolia que ayudan a crear una ambientación perfecta.

Uno de los aciertos de la novela es cómo Cotrina trabaja la tensión y el misterio. A medida que la trama va avanzando, se va desgranando el futuro que les espera a los protagonistas. La narración pasa de uno a otro de manera ágil y nunca se desvela nada más de lo necesario. La tensión que se respira en la novela es inmensa; hay muchas escenas en las que el lector realmente teme por la vida de los protagonistas y necesita seguir leyendo para ver quién vive y quién muere (si es que alguno lo hace).

Otro de los mayores aciertos, y que ya se apreciaba en la primera novela, es que todo lo que aparece en la historia tiene un motivo y un significado. No hay nada puesto al azar. Todo (absolutamente todo) lo que pasa, pasa por algo y cobra sentido llegado el momento. Incluso cosas que ocurrieron en la primera novela. Por ejemplo, detalles que en un principio podrían parecer simples recursos destinados a la construcción de los personajes, como que Hector tenga vértigo o que a Adrien le dé miedo el fuego, acaban siendo muy relevantes para la trama posterior (cuando lo leáis entenderéis por qué). Esto demuestra una excelente estructuración de la trama, en la que todos los detalles, incluso los más pequeños, están estudiados y medidos para que no sobre ni falte nada.

Encontramos algunas novedades respecto a la primera novela. En primer lugar, los personajes. Igual que en La cosecha de Samhein, los personajes están increíblemente bien trabajados. Cada uno tiene su voz, cada uno tiene su manera de ser y su personalidad. Todos caen bien de un modo u otro. Pero en Los hijos de las tinieblas han evolucionado. Mientras que en la primera novela no sabían muy bien qué pasaba y básicamente se dedicaban a sobrevivir (cosa muy difícil, por otro lado, en el mundo de Rocavarancolia), en esta segunda novela ya se dedican a investigar activamente sobre qué pasa en la ciudad y para qué son ellos útiles. Cada uno tiene su rol y su función dentro del grupo. Han perdido un poco la ingenuidad o la cobardía que pudieran haber tenido en la primera novela (algunos personajes más que otros) y maduran y crecen para adaptarse al siniestro mundo que les rodea.

Otras de las novedades es que en esta segunda parte conocemos muchos de los secretos que alberga Rocavarancolia. Conocemos su pasado, su historia, de manera que Rocavarancolia ya no es solo un lugar siniestro y misterioso, plagado de monstruos, sino que se convierte en un mundo real, tangible y creíble, con su historia, con sus personajes históricos importantes. Esto convierte a Rocavarancolia casi en un personaje más (algo que ya pasaba un poco en la primera parte), pero ahora con más fuerza, porque conocemos mucho más de ella que antes.

En Los hijos de las tinieblas se entremezclan de manera muy adecuada tres tramas bien diferenciadas: por un lado tenemos la trama de los chicos y todo lo que van descubriendo sobre su futuro y lo que les espera con la salida de la Luna Roja; por otro lado tenemos la aparición del verdadero villano, un ser con oscuras intenciones pero con sus motivaciones para hacer lo que hace (no es malo porque sí); y, por último, una trama romántica, una tierna historia de amor en un mundo siniestro entre dos adolescentes que descubren el amor por primera vez. Todas estas tramas se fusionan en una historia compleja y profunda, en la que se tratan temas como la amistad, el amor o la traición. Al final los protagonistas deberán enfrentarse a sus miedos, a quiénes son en realidad, pero el final de la novela no revela si todos lo conseguirán de la misma manera.

Conclusión

Si leísteis La cosecha de Samhein, debéis leer Los hijos de las tinieblas. Es una continuación perfecta que tiene las mismas virtudes que la primera parte y además nos adentra en una historia aún más compleja de lo que parecía. El final es sencillamente genial; debo reconocer que, en el fondo, esperaba que pasara algo que evitara ”eso” que tenía que pasar. Pero es un final lógico que, pese a todo, te sorprende. Y, sobre todo, es un final que supone a su vez el principio de una trama mucho más profunda. Solo puedo decir que estoy deseando leer la tercera y última parte de la trilogía para ver cómo termina la historia (aunque por otro lado no quiero, porque los personajes me caen demasiado bien como para desprenderme de ellos).

En resumen, os recomiendo que leáis tanto La cosecha de Samhein como su continuación. Ambas tienen una calidad sorprendente. De todos modos, creo que mi recomendación es innecesaria, porque si leéis la primera novela, estoy segura de que iréis corriendo a leer la segunda.

 

 

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2 comentarios en “Los hijos de las tinieblas – José Antonio Cotrina

  1. Yo me leíd el primero y llevaba tanto tiempo queriendo leerlo, que cuando lo leí, mis espectativas eran tan altas, que no terminó de gustarme. Esperaba demasiado, así que he decidido darme un tiempo antes de leer el segundo. Pero tu reseña me ha animado a hacerlo pronto. 😉

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